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Trapero avisó al Govern antes del 1-O de que los Mossos «no quebrarían» la Constitución

El mayor defiende la actuación de la policía catalana, rechaza el proceso secesionista y revela un plan para detener a Puigdemont

El juicio del proceso secesionista en Cataluña vivió este jueves uno de sus momentos estelares con la declaración como testigo de Josep Lluís Trapero, actual mayor de los Mossos d'Esquadra y jefe del cuerpo cuando sucedieron los hechos. Durante cerca de cinco horas, el oficial defendió con firmeza la actuación de su policía en el otoño caliente de 2017 y salió indemne -habrá que ver hasta dónde- respecto a su situación procesal en la Audiencia Nacional. En este tribunal se sentará en el banquillo acusado de un delito de rebelión (se enfrenta a 11 años de prisión) por comandar presuntamente el «brazo armado» de la estrategia independentista.

La intervención de Trapero, además, vino a contrarrestar las duras acusaciones vertidas contra él por los mandos policiales que han testificado en la vista, en especial el coronel Diego Pérez de los Cobos. El oficial fue el responsable del operativo desplegado por orden judicial -6000 policías y guardias civiles- para evitar el referéndum del 1 de octubre en colegios públicos. «Fue una estafa; lo nunca visto», llegó a calificar éste la actuación de Trapero en las reuniones previas al 1-O.

Un distanciamiento personal y profesional que el segundo admitió este jueves ante el tribunal, aunque lo enmarcó en una suerte de 'guerra de gorras' entre cuerpos. Consciente de ello, lamentó a preguntas del fiscal sus posibles excesos verbales.

Pero donde más energía gastó el mayor, mostrando una serenidad a prueba de bombas, fue en los mensajes dirigidos a marcar una línea entre la labor de los Mossos y los intereses de la Consejería del Interior de Joaquim Forn (acusado de rebelión, se enfrenta a 16 años de prisión). Trapero no incriminó directamente al consejero y rebatió la tesis de la Fiscalía de que los Mossos facilitaron, con su pasividad, la celebración del referéndum, que él mismo tildó de «ilegal». Contó que no hubo «interferencias» políticas para modificar la actuación de la policía catalana. Pero se despachó con detalle contra la gestión que hizo el Govern antes y durante el 'procés', que se desarrolló entre septiembre y noviembre de 2017.

Para ello, relató al tribunal que encajaron «muy mal» los anuncios de Forn de que el cuerpo garantizaría que se podría votar en el referéndum con normalidad, ya que en ellas había «un punto de irresponsabilidad». Forn sustituyó en Interior al «moderado» Jordi Jané, el 19 de julio de 2017, y éste le dijo a Trapero que había dimitido por la «deriva política» del Govern, ya que «no quería correr riesgos». «(Jané) estaba incómodo. Y yo le respondí que estábamos incómodos los dos», admitió.

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Trapero achaca la actuación a que la juez pidió «paciencia y contención».

Plan de detención del Govern

Tras relatar las primeras diferencias con Forn y Carles Puigdemont, Trapero dio un salto a los incidentes del 20 de septiembre en Barcelona.

Respaldó la actuación de sus agentes en el cerco a la Consejería de Economía, donde se estaban practicando registros, y aseguró que se ofreció a la letrada judicial, Montserrat del Toro, y al resto de la comitiva la posibilidad de salir por la puerta. Aunque ella, finalmente, prefirió hacerlo por la azotea con la ayuda de los Mossos.

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Trapero: «Teníamos un dispositivo previsto por si se tenía que detener a Puigdemont».

Las reuniones preparatorias del 1-O ocuparon el resto de la declaración y hubo una revelación para reforzar el papel del cuerpo. Trapero aseguró que tenían un plan diseñado para detener a Puigdemont y a sus consejeros. El operativo, señaló, fue elaborado el 25 de octubre ante las posibles consecuencias judiciales que pudieran derivarse de la aprobación de la declaración de independencia en el Parlament.

El mosso nacido en Santa Coloma hace 54 años declaró que el mismo día 27 comunicó de madrugada esta decisión a las autoridades judiciales y se puso a su disposición. Un correo electrónico incluido en la causa lo corrobora. El objetivo era rebatir no solo que los Mossos no estaban en la estrategia rebelde, sino que tenían un plan para detenerlos.

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El tribunal no permite preguntar por las reuniones de la cúpula de los Mossos.

El colofón de la declaración del mayor llegó con la pregunta final que le hizo Manuel Marchena. Por vez primera en el juicio, el presidente hizo uso de su prerrogativa y emplazó al testigo a contar qué paso en las reuniones con el Govern antes del 1-O. En la del 28 de septiembre, pedida por los Mossos, estaban Forn, Oriol Junqueras y Puigdemont. Avisaron a Carme Forcadell, pero no acudió.

«Les dijimos que iba a haber dos millones de personas en la calle y 15.000 policías actuando y que eso iba a causar conflictos graves de orden público. Les emplazamos al cumplimiento de las órdenes judiciales, que nosotros las íbamos a cumplir y que no se equivocasen con nosotros. Les trasladamos que no quebraríamos nunca la legalidad y la Constitución y que no acompañábamos el proyecto independentista». «¿Y qué le respondieron?», requirió Marchena. «Puigdemont nos dijo: 'hagan el trabajo que tengan que hacer». El resto ya es conocido, hubo 1-0 y declaración de independencia.

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