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Lo que la (buena) televisión española debe a la alemana

La distribuidora alemana Beta Film ayudó a situar las series españolas en el mapa

Cuand, el pasado noviembre, la superproducción alemana Babylon Berlin ganó el Premio Ondas de Televisión Internacional, quien recogió el galardón fue Peter Lohner, ejecutivo de la distribuidora alemana Beta Film. Lohner dedicó la mayor parte de su discurso las virtudes de las series españolas. La escena fue reveladora: la misma ficción denostada años atrás se había convertido ahora en un producto de gran atractivo en el mercado internacional.

La ficción europea en general está emergiendo y es difícil entender este proceso sin Alemania. El popular drama político Borgen, por ejemplo, no logró el visto bueno de la cadena danesa DR hasta asegurar la decisiva financiación germana, como recuerda la productora Camilla Hammerich en el libro The Borgen Experience: Creating TV Drama the Danish Way. Pero las vinculaciones entre España y Alemania ya empiezan a ser igualmente significativas: ambos países son líderes en la producción de horas de ficción según el Observatorio Audiovisual Europeo y se encuentran en un proceso de transformación prácticamente idéntico, uno que simbolizan La casa de papel y, precisamente, Babylon Berlin. El reto ahora es hacerse un hueco en el escalafón superior de la ficción más internacional y prestigiosa, el denominado high-end drama.

Estos dos caminos convergen, precisamente, en Beta Film, una distribuidora de contenidos fundada en 1959 y que actualmente cuenta con un catálogo que supera los 4.000 títulos y clientes en 165 países, según fuentes de la compañía.

Basta con buscar el nombre de Christian Gockel en los créditos de series españolas: figura como productor asociado de Velvet Colección, La zona y El embarcadero (de Movistar+ las tres) así como de Tiempos de guerra y Fariña además (de Antena 3). En declaraciones para (en un perfecto castellano: nació en España, aunque mantiene la nacionalidad alemana), Gockel, que es el vicepresidente ejecutivo de Beta Film para la Península Ibérica, señala el inicio de la crisis económica como un punto de inflexión para nuestra ficción, ya que obligó a los productores a abrirse al mercado internacional y hacer cosas más atrevidas con un presupuesto más limitado que otros países.

Gracias a su relación con Antena 3, Beta Film vio muy pronto el potencial de las series que hacía la productora Bambú y apostó por ellas ante sus compradores. Y eso fue el inicio del camino. “Beta Film fue la primera compañía que confió en nuestros productos para el mercado internacional y las ventas de Gran Hotel que ellos hicieron nos situaron el mundo”, admite Ramón Campos, cofundador de Bambú Producciones.

Pero en un mercado cada vez más competitivo, Beta Film tenía que ir más allá. “Simplemente con la distribución no estás a la altura de hablar con los grandes operadores como Netflix. Tienes que estar ligado a talentos y productoras para conversar con ellos como distribuidor y también como productor”, cuenta Gockel. Como productor asociado, el ejecutivo alemán se dedica a evaluar proyectos y busca la financiación adicional para incrementar el presupuesto, con el fin de que las ficciones tengan los valores de producción con las que ser competitivas en los grandes mercados.

Hasta el momento, Beta Film ha sido coproductora de esas tres series Movistar +. Saben que las ficciones de servicios de subscripción deben tener un carácter propio que las hace más atractivas en el mercado. Por ejemplo, El embarcadero, el reciente estreno de Movistar+, suma a la fórmula del género criminal un elemento pasional que, en opinión de Gockel, “la acerca mucho más a las mujeres”. Antes de su estreno en el mes de enero, la serie ya tenía compradores en toda Europa, incluyendo Europa del Este y Escandinavia, donde formará parte del catálogo de HBO.

Frente a la estricta planificación alemana, Gockel apunta que una de las grandes virtudes de la ficción local es su flexibilidad: “Una diferencia de España es que durante la producción se cambian cosas porque la serie puede mejorar. Eso en otros países es impensable. Y permite ajustar la serie a un personaje que pueda estar gustando”.

Y hay algo más: el atractivo de los actores. La última adquisición española de Beta Film ha sido precisamente una serie donde no falta el sexo y el atractivo: Arde, Madrid. Próximamente, en las pantallas globales.

 

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