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Insultos y bocinas para boicotear la visita de Rivera al pueblo de ‘Josu Ternera’

El líder de Ciudadanos pide a PSOE y PP que apoyen una ley para prohibir los homenajes a etarras

28 minutos duró la visita de Albert Rivera a Miraballes, el pueblo del etarra 'Josu Ternera'. No se registraron altercados, pero sí insultos y abucheos. Acompañado por la cúpula de su partido y un centenar de simpatizantes, el líder de Ciudadanos recorrió el centro de la localidad entre fuertes medidas de seguridad y ofreció un pequeño mitin que fue boicoteado por un numeroso grupo de vecinos. Golpearon cacerolas e hicieron sonar sirenas sin cesar. Pese al ensordecedor ruido, Rivera lamentó que aún se realicen 'ongi etorris' y pidió a PSOE y PP que apoyen una ley para prohibirlos. La llevará al Congreso en cuanto arranque la legislatura.

Con los precedentes de Alsasua y Rentería aún frescos en la memoria, la mañana fue extraordinariamente tensa en Miraballes. Rivera acudía como respuesta al homenaje que le habían hecho a 'Ternera' sus vecinos el pasado sábado y «dignificar» la memoria de las víctimas. El Ayuntamiento, gobernado por el PNV y en el que solo EH Bildu tiene también concejales, había pedido la víspera «no caer en las provocaciones». Colectivos locales tenían otros planes: el pueblo amaneció lleno de pasquines contra Ciudadanos. Con lazos amarillos e ikurriñas en los balcones y carteles en los portales que llamaban a una concentración a la misma hora de la visita de Rivera. A bares y comercios se les pedía que bajaran la persiana.

Parte de los establecimientos secundaron la movilización, así que Miraballes tuvo cierto aire fantasmal. Rivera llegó sobre las 12.00 horas y recorrió la calle principal, desde la iglesia hasta el frontón, junto a, entre otros, Maite Pagazaurtundua y José Manuel Villegas. A su lado, afiliados vascos, de Cantabria, Burgos y Madrid. Alrededor, más de una treintena de antidisturbios de la Ertzaintza.

A la comitiva le aguardaba a medio camino, en la plaza del pueblo, la concentración vecinal. Varios centenares de personas se apostaron tras una pancarta en la que se podía leer 'Así no, no sois bienvenidos'. Recibieron a Rivera de espaldas y en silencio. Pero la escenificación duró poco y los insultos arreciaron: «fascistas», «iros a vuestra casa», «hijos de puta», «terroristas». Horas antes, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, había asegurado que Rivera «tiene todo el derecho del mundo a venir», pero que su acto le parecía «una indignidad».

Barullo total

El dirigente liberal y su séquito intentaron guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas. Ahí empezaron a sonar las cacerolas y las sirenas instaladas en balcones cercanos. «No queremos a los herederos de Franco en nuestro pueblo», se podía leer en una ventana. Al lado, un bar hizo saltar su alarma para sumarse al barullo.

Rivera cargó contra el «totalitarismo» radical y criticó a los vecinos «que aplaudan a rabiar» a 'Ternera' y luego boicoteen a Ciudadanos. «No nos callásteis a tiros, no lo haréis con sirenas», dijo. El líder de Ciudadanos reclamó que el homenaje a 'Ternera' sea «el último que se haga a un terrorista». También tomó la palabra Maite Pagazaurtundua que reprobó la «ceguera» de «quienes ven provocador que vengamos aquí pero no que un criminal como 'Ternera' no sea juzgado». Nada más terminar el acto abandonaron la localidad. Las sirenas cesaron y los bares levantaron sus persianas.

Los simpatizantes de la izquierda abertzale concentrados debajo de la ermita de la localidad vizcaína de Ugao-Miraballes, de la que han partido para dar un paseo el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y otros dirigentes del partido, han respondido al saludo del líder de la formación naranja, que les ha dicho 'buenos días', con gritos de 'fuera fascista'.

Rivera ha llegado pasadas las doce del mediodía al pueblo, del que es natural el histórico dirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', detenido la pasada semana en Francia, entre aplausos de sus seguidores y gritos de fuera de un reducido grupo de personas.

Un poco más abajo, se encontraban concentrados alrededor de 300 simpatizantes de la izquierda abertzale. Al pasar por el lugar, el líder de Cs les ha dicho 'Egunon', y algunos de los manifestantes le han llamado 'fascista', y le han emplazado a irse del municipio.

En el recorrido, Albert Rivera iba a compañado por el secretario general del partido, José Manuel Villegas, la candidata naranja al Parlamento Europeo, Maite Pagazaurtundúa, y los diputados de la formación naranja en el Congreso, Joan Mesquida y Edmundo Bal.

Posteriormente, al pasar la comitiva de Ciudadanos delante del batzoki se han escuchado gritos de «Gora Euskadi y Gora Cataluña» (Viva Euskadi y Viva Cataluña).

Aproximadamente a las doce y cuarto del mediodia, Rivera ha llegado al frontón donde se va a celebrar el acto de Ciudadanos y, en ese momento, ha empezado a sonar una sirena a gran volumen desde un primer piso. En las viviendas de las inmediaciones se pueden ver lazos amarillos y un cartel en el que se puede leer «no queremos a los herederos de Franco en nuestro pueblo».

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